Cerca de 60.000 leoneses arropan a San Froilán con fervor de pueblo
Fecha Viernes, 06 octubre a las 23:42:32
Tema Villaturiel


El Obispo de León celebró la homilía y ensalzó la figura del santo, rector de la diócesis entre los años 900 y 905
Medio centenar de carros engalanados y pendones marcaron el paso de la tradicional romería.

Fuente Diario de León



«San Froilán fue un adelantado en los mejores tiempos de la historia de León» JULIÁN LÓPEZ, obispo de la Diócesis de León Al veranillo de San Miguel se le escapó una última perla, a la que se agarraron alrededor de 60.000 leoneses para procesionar a largo de la legua que separa la capital de la localidad de La Virgen del Camino. Trepados en los carros engalanados, a pie de alpargata, en chándal o con los vaqueros rotos, los romeros -aunque no fueran hasta Roma- desfilaron como cada 5 de octubre en homenaje a San Froilán, patrón de la diócesis leonesa, y abarrotaron la campa a la que da sombra el santuario levantado para mayor gloria de la patrona del pueblo leonés.

El mismo pueblo que arropó al santo durante la homilía celebrada por el obispo de León, Julián López, que ensalzó la figura y labor del que fuera pastor de la diócesis legionensis desde el año 900 al 905. «Fue un adelantado en los mejores tiempos de la historia de León», resumió el rector de la iglesia leonesa, que encaminó su sermón por caminos humanistas para valorizar el papel del cristianismo y reclamó el esfuerzo común para afrontar los retos que presenta la realidad actual.

En la misa, la autoridad religiosa estuvo acompañada por representantes de los estamentos militar y civil, con el alcalde de León, Mario Amilivia, como responsable de hacer la ofrenda, flanqueado por el subdelegado de Gobierno, el delegado de la Junta, el presidente de la Diputación y los primeros ediles de Valverde de la Virgen, Villaturiel y Valdefresno, así como diferentes miembros de las corporaciones municipales implicadas.

El estuvo marcado por la tradición folclórica y gastronómica, aderezada con el mercadeo común. Una atmósfera de fiesta en la que se volvió a envolver León abrazado a sus raíces, hasta que la tarde devolvió carros y galanes a su casa.





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